Caminando hacia el futuro

El sistema socio-económico actual plantea una sociedad de actividad productiva. Nos pasamos la vida buscando trabajo y trabajando.

Deberíamos de incrementar las horas de ocio, y para ello se tomarían medidas como dividir la jornada, repartiendo nuestras horas laborales con otras personas… Y con ello, incluso, hasta disminuiríamos la tasa de parados.

El trabajo como necesidad suprema debería erradicarse. En el Siglo XXI nos encontramos la pobreza instalada entre aquellos que no tienen trabajo, y el consumo entre los que sí trabajan. Deberíamos crear una justicia distributiva para todos.

En una sociedad que consideran avanzada, donde cada vez más vivimos con la automatización y la robotización, es más idóneo implementar un modelo para los hombres y mujeres. La sociedad futura debe ajustarse a las exigencias, sumar esfuerzos

Reinventarse

Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio. En la lucha por la supervivencia, los más aptos ganan a expensas de sus rivales porque consiguen adaptarse mejor a su entorno – Charles Darwin.

Reinventarse es cambiar, hacer cosas diferentes… transformarnos. Hoy en día escucho mucho el término “reinventarse”.

Nuestra sociedad se encuentra en una continua exigencia. Lo nuevo es sinónimo de triunfo… Y todos queremos triunfar pero, realmente, vivir en perfecto equilibrio sería el éxito.

Continuamente saltamos obstáculos para encontrar el camino, cambiamos las rutinas… y para todo esto la motivación y el optimismo son piezas claves. Vencer la negatividad, tener la situación bajo control.

A todo esto, el psicólogo y periodista estadounidense Daniel Goleman nos habla sobre la lucha frente a las adversidades de la vida. Reinventarnos al cambio social y laboral. Es una necesidad.

Contracorriente nunca, mejor nadar en paralelo a la orilla y buscar soluciones. Es fácil sumarse a lo políticamente correcto, sin embargo, lo valiente es nadar contracorriente.

No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas – Proverbio chino.

Y tú, ¿te reinventas?

Un día especial en el recuerdo

Recuerdo que ese día me levanté pensando en llamarla. Hacía unos días que había muerto uno de sus perritos, a los que ella consideraba sus hijos.

La notaba triste, así que la llamé a Estados Unidos…Alma era todo generosidad. Era especial. Fue recíproca la felicidad.

Aún recuerdo con tanta alegría ese día, que lo guardo en mi corazón. ¡Qué poco cuesta hacer feliz a los demás! Una pequeña llamada con una gran conversación que no olvidaré jamás.

Ha dejado un hueco único e irrepetible.

Te extraño, Alma.

Vivamos en el mundo de las personas con discapacidad intelectual

Entre los seres que existimos hay diferencias, y en la especie humana muchas de ellas son significativas.

Todos somos diferentes. Cada persona debe tener la oportunidad de ser autónoma e independiente.

Apoyemos a estas personas que necesitan tener las riendas de su vida. Son muchas las barreras que impiden su proyecto de vida.

En el siglo XXI comenzamos a observar transformaciones y avances en torno a la Educación de estas personas. En este sentido, la atención a la diversidad es un hecho.

  • Imagina que los niños se burlan de ti en la calle y los adultos te miran fijamente y murmuran a tus espaldas.

  • Imagina que vives y vas a la escuela en lugares controlados por personas que nunca te dejan ir solo a ningún sitio.
  • Imagina que las personas siempre interrumpen tus intentos de hacer algo y lo hacen por ti.
  • Imagínate que eres un adulto aprendiendo a hacer un trabajo productivo y tus instructores te tratan como a un niño.
  • Imagina que las personas sólo tienen expectativas sobre tus conductas inapropiadas.
  • Imagina situaciones en las que nadie te pregunta qué preferirías hacer o incluso comer…

Fragmento de Imagine what it must be like de Judith M. LeBlanc

Mi querido blog

Han pasado tantas cosas en este tiempo…

Mi amiga Alma Gabriela Dzib-Goodin nos dejó este año en Abril y, como dice su marido Bill, ella trabajó para dejar su huella entre nosotros.

Aún recuerdo su sonrisa, su fuerza, su manera de agarrarse a la vida. Mi frase lo encierra todo: la putada de la vida es la muerte.

Espero y quiero acercarme más a mis sentimientos, mi querido blog. Necesito tiempo para escribir, para leer… en definitiva, para mi.

La vida no es ningún pasillo recto y fácil
que recorremos libres y sin obstáculos,
sino un laberinto de pasadizos
en el que tenemos que buscar nuestro camino,
perdidos, confusos y detenidos,
de vez en cuando, por un callejón sin salida.
Pero, si tenemos Fe, siempre se abre
una puerta ante nosotros;
quizá no sea la que imaginamos,
pero sí será, finalmente,
la que demuestre ser buena
para nosotros.
A.J. Cronin

Capítulo 5: Zanahoria, Huevos y Café

La Pedagogía contra Frankenstein y otros textos frente al desaliento educativo de Miguel Ángel Santos Guerra aporta una hermosa lección de la que todos tenemos que aprender.

Como ejemplo, me gustaría compartir con vosotros este fragmento. Espero que os guste:

Una hija se quejaba ante su padre por los problemas que tenía en la vida y por todo aquello que le resultaba difícil. No sabía qué hacer para salir adelante, y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar, todo le salía mal y parecía que la solución de un problema era el origen de otro nuevo más importante.

Su padre, que era jefe de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas de agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto, el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una de las ollas colocó zanahorias, en otra echó media docena de huevos y en la tercera colocó unos puñados de granos de café. Sin decir palabra, las dejó hervir.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos, el padre apagó los tres fuegos, sacó las zanahorias y las colocó en una fuente. Así mismo, también sacó los huevos y los depositó en un plato. Y, finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.

Mirando a su hija dijo: “Querida, ¿qué ves?” Primero la hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Luego le pidió que tomara uno de los huevos, y que lo rompiera, y, en último lugar, que probara el cafe.

La hija preguntó: “¿Qué significa esto, padre?” Este le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma situación, pero habían reaccionado de forma diferente. La zanahoria llego al agua fuerte y dura, el huevo había llegado frágil y los granos de cafe, sin embargo, eran únicos; porque, después de estar en agua hirviendo, habian conseguido transformar el agua.

“¿Cual eres tú?” – le pregunto el padre a su hija-.

Ante lo negativo, los fracasos y las adversidades debemos reaccionar positivamente, y no de manera destructiva. Tenemos que encajar las derrotas y los fracasos siendo inteligentemente positivos con nosotros mismos.

Ahora te pregunto yo: Cuando la adversidad llama a tu puerta… ¿cómo reaccionas?

Un saludo y hasta pronto.

La enseñanza es una aventura

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Asusta a todos pensar que en Norteamérica hay  detectores de metales para entrar en las  en las escuelas.

La violencia es preocupante: no se puede educar en violencia, sino en el respeto. La profesión es apasionante, porque de ella depende el futuro de los ciudadanos; y por tanto no nos queda más que ofrecer gratitud  hacia los profesores.

Por otro lado, es preocupante que algunos profesores estén deseando jubilarse. La enseñanza es una empresa donde el fin es transmitir conocmimentos.

Algunos pensarán que ser maestro no es una profesión que te haga millonario, pero… ¡qué bonito es enseñar! ¡Qué bonito es trabajar en una sociedad donde podamos transformar vidas!

Profesores, hombres y mujeres, que se implican en enseñar a pensar y hacer libres a las personas.

Pues sí, la enseñanza es una tarea difícil, y toda una aventura.

 

 

Hola de nuevo

Querido rinconcito:

Durante algún tiempo no he podido pasar por aquí, y es que he estado muy liada. Sí, vaya, como una madeja de lana. Por otra parte, el 2016 ha llegado y, un año más, interaremos vivir el día a día con alegría y emoción. Además, este año especial: ¡que por fin cumplo años!

La vida es ir cumpliendo metas, saltar obstáculos y sortear esa putada llamada muerte. Va todo tan de prisa que no sé cómo ha podido pasar media vida. Ya no soy aquella que un dia soñó con ser azafata de Iberia y volar; porque Huelva se me hacía muy pequeña y necesitaba recorrer mundo.

Creo en el presente, el pasado no volverá y hay que construir un futuro. No tengo 25 años, pero tampoco 85; y me queda mucho por hacer. Tengo ilusiones, pasiones y todo un cóctel de vitalidad.

Desde aquí quiero hacer una mención especial a los que ya no están, pero siempre tendrán un sitio en mi corazón; y a mis grandes amigas Andrea (Bogotá), Alma (Chicago) y Zhora (Tetuán). Tres mujeres distintas, de países alejados y que comparten algo: luchar por salir adelante.

En fin, espero, de vez en cuando, pasar por aquí y contaros cositas. Bella es la vida con su verdad, pero una gota de fantasía pone más suavidad al ritmo de cada día.

Hasta pronto, amigos.

Enfrentándonos a la vida

Los optimistas no somos personas felices eternamente, y tampoco ignorantes. Somos personas que vivimos nuestros sueños.

La diferencia entre un optimista y un pesimista radica en la forma de vivir. Es una equivocación vivir plenamente insatisfecho. Disfrutemos del aquí y ahora.

Como apunta mi profesor de Sociología, no se elige lo malo que nos  viene; sino la forma de afrontarlo y superarlo.

Sin duda, en el viaje de la vida irás vaciando y llenando tu maleta; pero lo importante es que la llenes con lo mejor de ti y con cosas que te sumen.

Un besazo para todos.

Patas arriba (Fragmento de Galeano)

En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho a hundirse.

La víbora aprende a volar.

Los políticos no creerán que a los  pobres les encanta comer promesas.

Nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo,en lugar de hacer lo que más le conviene.

La educación no será la maldición de quien no puede comprarla.

El comportamiento no sigue la lógica humana. El código moral del fin del milenio no condena la injusticia, sino el fracaso.

 Eduardo Galeano.